25Agosto

Por qué maltratamos la sidra

No sé que nos pasa a los asturianos que parece que solo apreciamos lo nuestro cuando estamos fuera. Esto sin ser un hecho generalizado si que se produce bastante a menudo.

Y es que muchas veces nos cuesta mucho cuidar lo nuestro, aquellas cosas que tenemos y que nos diferencian de los demás. Aquello de lo que alardeamos pero que luego maltratamos sistemáticamente.

La sidra, nuestra seña de identidad

Un claro ejemplo de ésto es el tema de la sidra. Es cierto que se ha avanzado mucho con los años, se ha creado una Denominación de Origen, se ha mejorado la producción y la calidad y actualmente es bastante difícil encontrarse con una sidra “que no se pueda beber”.

Sin embargo estamos descuidando mucho otros aspectos. Aspectos que son fundamentales para la promoción y que además son parte de nuestra cultura, como es el escanciado de la sidra.

Se está convirtiendo en algo habitual el dejar de escanciar la sidra en muchos sitios de Asturias, sustituyendo esta labor por escanciadores automáticos o ni siquiera. No debería haber un solo local en Asturias con la palabra “sidrería” que no escanciase la sidra. Debería estar totalmente prohibido.

Esto no es un tema solo cultural, que también, sino que es la manera correcta de degustar esta bebida, además de ser un hecho único, que sólo se produce en Asturias.

Son precisamente los sitios más turísticos donde menos se cuida este producto y es que estoy cansado de ver terrazas pobladas de botellas de sidra con tapón y turistas desinformados con el vaso lleno de sidra. Nuestra bebida por excelencia hay que cuidarla más, explicarle a quien viene de fuera cómo beberla y por que es necesario un buen escanciado para apreciar todo su sabor.

Escanciador automático

Tampoco es cierto que por el hecho de escanciar la sidra se vaya a ensuciar más. Conozco muchas sidrerías que vendiendo decenas de cajas diarias están impolutas, el tema de la limpieza es más querer que poder, como casi todo.Escanciador automático

No se puede tener una “sidrería” en lugares emblemáticos y no escanciar ni en tu propia terraza. Muchas veces se aprovecha de una excelente ubicación para magnificar el beneficio a costa de un servicio pésimo.

Otro hecho que se descuida también es el tema de la temperatura. Enfriar la sidra en agua con hielo es el método tradicional que no falla, poco a poco va adquiriendo su temperatura correcta. Hay medios más modernos que también usan el agua como enfriador y que también nos sirven. Sin embargo, no debería enfriarse nunca en el frigorífico ya que la temperatura sería muy inferior a la que se debería consumir. Demasiado fría, la sidra pierde gran parte de sus aromas.

Afortunadamente todavía quedan muchas sidrerías que siguen estos patrones y que nos ofrecen nuestra bebida con buena temperatura y un escanciado perfecto.

Pero ¿quién tien la culpa de todo esto?

Pues está claro, la culpa la tenemos todos en mayor o menor medida. Los consumidores que no exigimos el debido respeto por ella, algunos hosteleros que pretender ahorrar sueldos en camareros (algo que se podía discutir si realmente es así) y una administración incapaz de poner unas normas básicas que controlen las condiciones de venta de algo único. Mucha campaña de Asturias de cara a la galería, pero luego no se defienden  sus productos.

“Sidroturismo”, la oportunidad perdida

Viajar y conocer cómo se trabaja en otros lugares el tema turístico es fundamental para una comarca que quiere potenciar este sector, que sin duda es uno de los más importantes actualmente.

Es ver cómo se ha potenciado el mundo del vino, haciendo catas, visitando bodegas, maridajes, regiones enteras viviendo del denominado enoturismo y entrarme una envidia tremenda. ¿Por qué no hacer algo similiar con la sidra?

Tenemos decenas de llagares en Asturias, pequeños, medianos y grandes. Algunos sí que parece que están viendo estas posibilidades, pero da la impresión de  cierta dejadez y de no tener mucho interés en sacar el mayor provecho posible. Es un sector muy conservador.

Más visitas a llagares, explicando la elaboración y cómo debe consumirse, organizar catas, maridajes, talleres, productos derivados… hay un sinfín de posibilidades alrededor de la sidra.

Algunos llagares si que se están moviendo en esta dirección, algo de agradecer y que seguro les va a reportar muchas alegrías. De éstos y de las posibilidades que ofrecen hablaremos en otro post.

Otra cosa que me saca de quicio es el tema de los menús del día. En todos se incluye vino pero en casi ninguno sidra y muchas veces si la pides te la cobran aparte.  No sé si será cuestión de crear un menú de sidrería como tienen los vascos (estos si que me dan envidia de cómo cuidan sus cosas) pero al menos estaría bien que dentro de los menús que ofrecen las sidrerías estuviera incluido su producto estrella: la sidra.

Seamos listos, por una vez vamos a cuidar lo nuestro. Tenemos algo único y no podemos perderlo.

No sé si esto solo me produce malestar a mi o es algo generalizado. Espero vuestras opiniones.

 

 

 

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