Restaurante Arlos – Castillo Bosque de La Zoreda

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Categoría: Ocasiones Especiales

Descripción
Descripción
Fotos
Mapa
  • Comer en el restaurante de un hotel de lujo, dentro de un hermoso palacete de principios del siglo XX y rodeado de un bosque espectacular, además a buen precio, sólo podría pasar en Asturias.

    El Castillo del Bosque de La Zoreda está situado a unos 4 kilómetros de Oviedo, en La Manjoya y como comentaba es un hotel pequeño y lujoso situado en un enclave único. Cuenta con un muy buen restaurante que han denominado Arlos y del que os voy a hablar a continuación.
    Podría parecer algo prohibitivo comer o cenar en este restaurante cuando cruzas la puerta principal y te recibe el impresionante hall y, bajo la inmensa lámpara que cuelga del techo, observas los detalles y el lujo que te rodean. Nada más lejos de la realidad.
    Sin ser un sitio barato, como no podría ser de otra manera, hay que reconocer que goza de una buena calidad precio que nos permite que podamos darnos un pequeño homenaje de vez en cuando. Eso si, la bebida no va incluida en el menú, aunque la carta de vinos tiene  buenas referencias a precios moderados.
    Tiene un menú a 35€ donde puedes elegir el entrante, un plato principipal y un postre de la carta. Sin duda es la mejor opción para descubrir este restaurante.
    En sus platos apreciamos elaboraciones tradicionales y otras más novedosas con productos de tanta calidad como el atún rojo o el pez mantequilla, que aún no es muy frecuente encontrar en los restaurantes de la región.
    Sin duda nuestra elección no fue muy arriesgada, nos decantamos por una milhoja de centollo y buey de mar como entrante y una paletilla de lechazo como plato principal.
    El salón donde cenamos es cómodo con unas mesas muy amplias donde no falta un detalle, bien atendidos en todo momento por un personal correcto, amable y sobre todo muy profesional.
    Una vez elegidos los platos que ibamos a tomar, nos invitan a degustar un aceite de oliva virgen del que no recuerdo su nombre, pero no puedo olvidar su sabor. De color intenso, con ese toque de amargura y picante caracteristico de los buenos aceites. Una delicia.
    Como entrante nos sorprender con un Bloody Mary de berberecho, perfecto para abrir boca.
    La milhoja de centollo y buey de mar estaba compuesta por pasta filo, con un relleno de centollo y buey de mar con mucho sabor. La verdad es que la foto no es muy buena y no hace justicia a la presentación que tenía el plato.
    El plato principal era paletilla de lechazo, acompañada de unas deliciosas cebollitas al cacao y cubierta con la salsa de su propio asado. Una calidad extrema, con un sabor delicioso y un punto perfecto. No se puede pedir más a un plato tan clásico.
    De postre bizcocho cremoso de chocolate y tarta de queso. Ambos estaban muy buenos, bien presentados y acompañados de helado.
    Después del café nos sorprenden con un pequeño tarro de chocolate blanco, una delicia para acabar una cena perfecta.
    Merece la pena acercarse a este buen restaurante, pasear por sus jardines y saborear los platos que con tanto acierto elaboran.
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