Casa el Chato

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Categoría: TradicionalRestaurante Tags: Comer ecomuseo minero langreo pozo san luis

Descripción
Descripción
Fotos
Mapa
  • Pocas noticias gastronómicas me han hecho tanta ilusión como cuando me enteré de que iban a volver a abrir Casa El Chato, en La Nueva

     No sólo porque a uno “el pueblín” le tira, y bien sabemos que los bares constituyen un punto de reunión, un sitio donde juntarse y compartir la actualidad diaria, sino porque también contribuyen a traer gente, a dar a conocer un poco la historia de La Nueva y, por qué no, a animar un poco sus calles con caras “extrañas”.
    Por edad no lo recuerdo bien, pero hay quien asegura que no había calamares como los que hacía Vitorina en Casa el Chato, o los callos, algo que ha sabido transmitir bien ya que siguen siendo seña de identidad de este local.
    Casa el Chato es un local pequeño que mantiene esa esencia de bar de pueblo pero que ha sabido ser renovado y decorado con gusto para que quien allí se acerque pueda estar como en casa. Tras la barra, unas estanterías muestran los tesoros de la casa, varias botellas antiguas que han sabido sobreponerse al paso del tiempo y ahora se muestran como valiosos trofeos.
    La apuesta gastronómica es muy sencilla, un producto de mucha calidad y una elaboración tradicional que tienen como resultado platos sencillamente espectaculares.
    Suelen tener un menú especial los fines de semana donde, por 15 euros, te ofrecen fabada o pote o unos tortos espectaculares de pisto y bacalao o quizás alguna ensalada para empezar. De segundo suelen tener cabrito, carne asada, carrilleras… un menú que varía cada fin de semana y que tiene una relación calidad precio estupenda.
    El local es pequeño, apenas tiene 4 ó 5 mesas en la zona del bar, muy cómodas y, en  la parte superior del local tiene otro pequeño comedor, perfecto para grupos de 6 ó 7 personas, más íntimo y apartado de la zona de bar. Fuera, una preciosa, soleada y amplia terraza completa el aforo.
    He ido varias veces y cada vez me sorprende más. El cabrito es algo fuera de serie. Suavetierno que se deshace practicamente al tocarlo, guisado con mimo y buen hacer, uno de los platos que destacaría. Tambien hacen, por encargo, unos buenos cachopos, de buen tamaño y aún mayor calidad. Con una carne tierna y rellenos de jamón, queso, pimientos y espárragos. Los cachoperos no saldrán indiferentes de aquí.
    Otro plato a destacar son los tortos con revuelto de bacalao. Crujientes tortos de maíz que, acompañados del revuelto, se convierte en un entrante muy sabroso.
    Los postres son caseros. Podemos encontrar el tradicional arroz con leche, requemado (o no) como a mi me gusta y con el toque justo de azucar. Tarta de queso, de manzana, chocolate y un amplio abanico que va cambiando según el día.
    Al ser un local pequeño, es conveniente reservar si no queremos quedarnos sin sitio.
    El cariño y las ganas que ponen todos se nota cuando te atienden y, como no, en el sabor de todo lo que puedes comer. Un sitio muy a tener en cuenta y que seguro que seguirá con el éxito con el que ha empezado y que está sabiendo mantener perfectamente.

     

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