La Gamella – Madrid

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Categoría: restaurantes, Cocina Creativa, y Ocasiones EspecialesRestaurante Tags: Alcala, Americano, Comer en Madrid, Diseño, Guacamole, Hamburguesa, Jack Daniels, Madrid, pulpo, Tartar, y Vieira

Descripción
Descripción
Fotos
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    A eso de las 21:30 llegamos a La Gamella, en la calle Alfonso XII de Madrid, junto al Retiro y La Puerta de Alcalá. Nos encontramos la puerta cerrada pero ya habíamos visto a gente dentro del restaurante cenando por lo que fijándonos un poco, vemos que a la izquierda de la puerta hay un timbre para entrar… Lo tocamos, nos abren y nos mandan pasar al comedor.

     

    Al entrar vemos que la iluminación era un poco tenue, así que ya me iba haciendo a la idea de que para las fotos iba a necesitar pulso de neurocirujano, cosa que tampoco ayudó teniendo la mesa pegada a la pared y una consecución de mesas entre las que no había mucho espacio de maniobra… Voy a dejar de excusarme en la calidad de las fotos y pasamos a lo que a todos nos importa, la comida.

     

    Mientras escogemos nuestros platos, nos traen un par de Vichyssoise bien fresquitas, pero que no nos terminaron de agradar mucho. Nos costó elegir los platos de la carta, pero la primera elección para abrir el apetito fue una tosta de pan payés de pulpo cocinado a baja temperatura con sobrasada, muy sorprendente y deliciosa la mezcla, el pulpo en su punto, ni duro, ni blando. Solo por ponerle un pero, en algunas partes el exceso de sal le perjudicaba, pero sin duda repetiría si volviera en otro momento.

     

    Desde el primer plato, sabiendo que íbamos a compartirlos, ya nos venía repartido en mitades, un detalle, ya que si tuviéramos que ponernos a partir y repartir la comida, aquello hubiera terminado en una escabechina. Sólo hubo un plato en el que no hizo falta hacer esa repartición, y fue en las Vieiras del Canadá salteadas con sal de bacon y guacamole. Otra sorprendente mezcla, ya que las Vieiras estaban hechas a la plancha y por si solas requerían ese toque que potenciara el sabor… Y lo consiguen con esa fusión la salsa mexicana. Sin duda, otro plato que recomendamos pedir, aunque estuvimos a punto de cambiar las Vieiras por los Escalopines de bonito del norte a la plancha con vinagreta de tomate y vino tinto, con ese nombre y pinta tentaba demasiado.

     

    Ahora empezaba lo bueno, lo nuevo y lo que podía hacer que fuera un auténtico desastre o salir gratamente sorprendidos. Nunca habíamos probado un tartar, pero no habíamos hecho más que oír de la gente, que era el mejor que habían probado jamás, así que este plato lo teníamos claro, y no dudamos en pedirlo. La presentación era bastante chocante con el chupito de Jack Daniel’s en la tablilla. Ya iba preparado con el whisky, pero el camarero nos dijo que había gente que le echaba aún más, y he de reconocer que lo hicimos – ¡glups! -. Nos gustó mucho, pese a que pensabas que estabas comiendo carne cruda, cual depredador estepario. Aún así recomendaríamos probarlo a cualquiera que no haya probado jamás un tartar, y también al que sea un aficionado a ellos, merece la pena probarlo. Si tuviera que definirlo con dos palabras, serían jugoso y refrescante.

     

    Pasamos a la parte final, y vais a matarnos… Pero no nos quedó sitio para un postre, así que éste, es el último plato. Antes de pedir nos había hablado de la carne de bisonte, solo tenían la hamburguesa, porque los entrecots se habían terminado, así que nos decidimos por pedir una Hamburguesa de Bisonte, con su cebolla y queso gratinado, con una rodaja de tomate en la base.

     

    Nunca habíamos probado la carne de bisonte, pero os podemos asegurar que es jugosa y tierna. Me era familiar el sabor, pero no supe relacionarlo. El caso es que nos comentó que si probábamos un entrecot de bisonte, nos sorprendería porque se deshace en la boca, cuando lo que podemos pensar imaginándonos un bisonte, es que sería una carne dura y de sabor fuerte. Pues ya os podemos decir que todo lo contrario. Eso sí, este plato no lo recomendaríamos por cantidad/precio. Sí lo haríamos quizás si fueran unas albóndigas con su salsa, o el entrecot del que os hablamos, ahí sí merece la pena seguro.

     

    Ya para terminar, nos quedamos con las ganas de probar el famoso Bocadillo de Bogavante, que no lo vimos en carta, ni tampoco en sugerencias fuera de ella, otra espinita clavada por si volvemos.

     

    Como veréis en la cuenta, os sorprenderán los precios, pero todo tiene una explicación, gracias a una aplicación teníamos acumulados 25€ y reservando con ella también gozábamos de un 40% sobre los platos de la carta, así que, sin todo esto, el precio ascendería a unos 88€ y no los 30,90€ finales. Y eso que solo pedimos una botella de agua, que como os recordamos, estamos en Madrid y aún en Agosto.

     

    Sin más… Os recomendamos venir al restaurante y probar cosas nuevas, para así salir de lo habitual. También lo recomendamos por una atención cuidada y mimada, explicando cada plato y preocupándose por todo. Pero eso sí, reservad como nosotros para al menos tener un 40% de descuento sobre los platos de la carta si no queréis volver con la cartera temblando.

     

     

     

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